«Mi intención es colaborar para que los testimonios de la historia se conserven»

Editatón Legislativo. Elizabeth Kreis. 04

Elizabeth en el Salón Dorado, donde se llevó a cabo el Primer Editatón Legislativo.

Elizabeth Kries es arquitecta especialista en conservación del patrimonio, y coordinadora del área de Cultura y Desarrollo en la Red Argentino – Americana para el Liderazgo. Participó, como joven profesional, de la remodelación de los salones Dorado y San Martín, del Palacio de la Legislatura porteña, una obra que tuvo lugar entre 1987 y 1988. Nosotros conocimos a Elizabeth en el Primer Editatón Legislativo, que llevamos adelante con la Legislatura porteña a fines de junio. En aquella ocasión, ella se acercó a compartir lo que había investigado casi 30 años atrás. En esta charla nos cuenta cómo empezó a trabajar en conservación del patrimonio y porqué es importante compartir el conocimiento.

Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires - Salón San Martín (2)

Salón San Martín. Palacio de la Legislatura Porteña.


¿Cómo fue tu participación en la remodelación del palacio?
Yo estaba estudiando conservación del patrimonio arquitectónico, y trabajaba con Carlos Moreno, un profesor de la carrera de posgrado. Su estudio fue contratado para la restauración. Yo estaba recién recibida, era muy joven, y trabajando en el estudio de él cuando ganó el contrato para hacer la restauración de los dos salones, del Dorado y del San Martín. En ese momento, paralelamente, estaba haciendo una investigación, por motu proprio, sobre la historia de una de las mueblerías más importantes que había habido en Argentina, de principios del siglo XX. Se llamaba Nordiska. Es una mueblería que existe hasta hoy en día, aunque cambió mucho su estilo, y los dueños son diferentes. Pero en ese momento era una mueblería de una firma escandinava muy grande. Los dueños eran suecos, habían venido a la Argentina a principios de siglo, con su línea de diseño escandinavo, súper moderno, aún para hoy. Cuando vieron que no podían dejar contento al público argentino con ese estilo tan vanguardista, fueron a Francia a buscar un especialista en arquitectura de estilo francés. Entonces contrataron a un arquitecto de interiores, a fines de los años ’20. Encontraron en la École des Arts Décoratifs, a un arquitecto joven, Paul Groisil, que aceptó venir a trabajar acá a la Argentina. Entonces empezaron a trabajar en algunos proyectos más al gusto francés de la época. En esa época, los edificios que marcaban tendencia eran el Museo de Arte Decorativo (alojado en la residencia de la familia Rásuri), el Palacio Paz (que ahora es la sede del ejército), el Palacio Anchorena (donde funciona actualmente la Cancillería), la residencia de la Embajada de Estados Unidos (que en su momento era la residencia de la familia Bosch Alvear). El gusto de la época era ese. Entonces, en esos años, construyó el Palacio Legislativo de la Ciudad de Buenos Aires, que originalmente se llamó Concejo Deliberante. Para la decoración de los salones interiores, el Dorado y el San Martín, se contrató a Nordiska, que ya tenía al arquitecto francés. Así fue como Groisil diseñó estos dos salones.

Palacio de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires - Salón Dorado


Palacio de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires - Salón San Martín
Fotos del Salón Dorado y el San Martín, respectivamente, publicadas por Elizabeth en la revista de ICOMOS, que compartió durante el Editatón Legislativo.


Elizabeth estaba haciendo la investigación original para el Consejo Nacional de Monumentos y Sitios Históricos, de la UNESCO. Cuenta que, en el transcurso de su investigación, descubrió fotografías antiguas del Concejo Deliberante -en soporte de vidrio- en los archivos de Nordiska, al mismo tiempo que comenzaban la remodelación. «Yo me preguntaba cómo puede ser que una librería tan de vanguardia tenga estas fotos. Entonces seguí la investigación y descubrí el recorrido que hizo Nordiska para llegar a ese proyecto original», cuenta Elizabeth. Así, se contactó nuevamente con el arquitecto francés, que se había quedado en Buenos Aires y formado una familia, y para la restauración, a fines de los ’80, ya estaba jubilado. «En ese momento tenía 88 años, y estaba fascinado con poder participar del proyecto de restauración. Yo varias veces lo fui a buscar a su casa y lo llevé a los salones del Concejo Deliberante, para que viera lo que estábamos haciendo», cuenta.

¿Por qué fue importante que estuviera de nuevo Groisil en la restauración de los salones?
Lo que se vio en el Editatón es cómo quedó después de la restauración que hicimos, pero en su momento, antes de restaurarlo, habían pasado muchos años, y habían hecho un montón de pasadas de pintura. Entonces, donde había dorado, habían tapado con color, habían eliminado cosas. Gracias a la documentación que teníamos, y al asesoramiento en directo del propio diseñador del lugar, pudimos descubrir cómo eran los salones originales y poder restaurarlo lo más fielmente posible. Esa fue la experiencia maravillosa de tener a esa persona de primera mano y trabajar así.

Salón Dorado del Palacio Legislativo 1

Salón Dorado. Palacio de la Legislatura Porteña.

¿La investigación completa está en las publicaciones de UNESCO?
Si. En aquel momento, mi profesor titular de posgrado, el arquitecto Gazaneo, era el presidente de ICOMOS Internacional, en París. Entonces, por recomendación de él, desarrollé esa investigación. Él me había dicho que había muchos arquitectos haciendo investigaciones sobre la historia del edificio, y que nadie investiga sobre la historia del mobiliario. Yo en esa época trabajaba como adjunta en una cátedra sobre la Historia del Mobiliario Colonial Americano, en la Universidad del Salvador. Estaba muy vinculada a ese tema, y por eso me entusiasmó mi profesor para que empezara a investigar la historia de las mueblerías argentinas. Empecé por Nordiska.

¿Por qué elegiste trabajar en conservación del patrimonio?

Me dediqué con mucha pasión a estudiar y conocer nuestras raíces, nuestro pasado, para trabajar en la protección, difusión, conservación y puesta en valor del patrimonio histórico arquitectónico, cuyas expresiones son únicas e irreemplazables. Me gusta estudiar las técnicas constructivas, los estilos arquitectónicos, las técnicas de restauración. Mi intención es colaborar para que los testimonios de la historia se conserven, y así nuestros descendientes puedan apreciarlos. Conservar aquello que nos da identidad a través del tiempo. Y esto asociado a otras cosas. Por eso me parece importante desarrollar el turismo relacionado con la valoración de la arquitectura y la historia, y promover la legislación para la conservación del patrimonio arquitectónico, después de haber aprendido cómo se hace en otros países del mundo. Me parece importante transmitir a los jóvenes el amor por nuestra historia, nuestro patrimonio arquitectónico y los valores que representan.

¿Qué es lo que más te atrae dentro del ámbito de la conservación del patrimonio?
Hay varios aspectos que son los que más me apasionan, uno es investigar en la historia de la arquitectura, el arte y la cultura, y el otro, el diseño de legislación para la valoración y preservación. También diseñar nuevos usos para antiguos edificios, adaptarlos a las nuevas necesidades, y demostrar así que el pasado puede integrarse armónicamente con el futuro.

Editatón Legislativo. Elizabeth Kreis. 01

Elizabeth durante el Editatón Legislativo, compartiendo el artículo de su investigación en la revista ICOMOS Internacional.


¿Por qué te parecía importante compartir esta investigación en el Editatón Legislativo?
Mi mirada sobre cualquier cosa que haga en la vida tiene que ser un acto generoso, y un acto de amor. Entonces, todo lo que haga para contribuir al conocimiento, así sea un pequeño granito de arena o una gota de agua, es para compartir con los demás. Conmigo no funciona guardarme las cosas. Yo creo que uno tiene que aportar lo que pueda para el crecimiento y el desarrollo humano.

¿Por qué te pareció interesante participar?
Quería contar esto, compartirlo; en general, las personas no conocen esta historia. Me gusta mucho poder compartir con ustedes este material, y mi experiencia. Me encanta la energía joven, y todo lo que esté vinculado con las nuevas tecnologías e Internet; creo que lo que hacen es una gran contribución al conocimiento. Me gusta que sea abierto y libre. Todo lo bueno de eso, vale la pena.

 

* La imagen de portada retrata el Salón Dorado en la actualidad; pertenece al conjunto de imágenes donadas por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires a Wikimedia Commons, disponible aquí

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