Infodemia y fake news: Un decálogo para comunicar contenidos científicos

Wikimedia Argentina comparte el decálogo para comunicar contenidos científicos elaborado por Red Especie.

En estos días, es imposible que el coronavirus no monopolice la agenda de medios de comunicación, charlas familiares, clases virtuales y oficinas caseras. Pero hay otro mal que nos aqueja mundialmente, cuyo virus, las fake news, se propagan a una velocidad difícil de controlar: la infodemia o epidemia de la desinformación. A veces, hay una intención detrás de su difusión, pero otras, colaboramos con su transmisión sin darnos cuenta, por no chequear un dato que nos llega o por confiar en la fuente equivocada. Para combatir esta epidemia, el primer paso es reconocer que todos estamos expuestos a ella.

Es por ello que desde EsPeCie (Es Periodismo Científico, un colectivo de periodistas y comunicadorxs públicxs de ciencia y tecnología de Argentina) elaboramos un decálogo para comunicar contenidos científicos. Seguramente habrá aspectos que quedaron afuera y otros que será necesario seguir profundizando, pero quisimos sistematizar algunos puntos básicos a tener en cuenta, especialmente para aquellos comunicadores y comunicadoras que no están familiarizados con esta área del periodismo.

Este decálogo surgió a partir del webinar “Cómo comunicar contenidos científicos en tiempos de infodemia”, organizado por Wikimedia Argentina, Ártica y Fundación Vía Libre, realizado el pasado jueves 16 de abril. Fue impartido por Nadia Luna y Nicolás Camargo Lescano*, integrantes de EsPeCie. ¡Ojalá les sirva! A la desinformación le ganamos en entre todxs.

Cómo comunicar contenidos científicos en tiempos de infodemia.
Fuente: Canal de Youtube de Wikimedia Argentina

Decálogo para comunicar contenidos científicos en tiempos de infodemia

1) Recurrir siempre a fuentes oficiales para difundir datos y estadísticas sobre casos.

Como ejemplo de fuentes oficiales se encuentran el Ministerio de Salud de la Nación, Organización Mundial de la Salud, ministerios de salud de otros países, etc. También es importante acceder a estas fuentes para comunicar las recomendaciones que estos organismos hacen a la población, así como la implementación de las políticas públicas vinculadas al control de la pandemia y los efectos que éstas tienen. Es importante insistir en estos puntos porque la principal medida que tenemos actualmente para hacer frente al coronavirus es el distanciamiento social. El problema es que esta política padece el “síndrome de la vacuna”: mientras más funciona en reducir los casos, menos se nota su efecto positivo.

2) Buscar expertos/as según el enfoque del tema.

La ciencia es heterogénea y el hecho de que la fuente sea científica no la habilita a hablar de cualquier tema, sólo de su área de de estudio o trabajo. Incluso dentro de una misma disciplina, hay un abanico de especialidades. Siempre es importante dar con el o la profesional más capacitado/a para abordar el tema pero más aún cuando se toca un ámbito tan sensible como la salud de toda una población. Por otro lado, hay que tomar recaudos con las fuentes “expertas” que pertenezcan o tengan relación con grandes laboratorios farmacéuticos o entidades privadas que puedan obtener algún rédito económico con lo que hacen. Desconfiar, repreguntar y, en lo posible, chequear con fuentes del ámbito público. No dar lugar a opinólogos ni a pseudociencias.

3) Ser muy cuidadosos/as a la hora de hablar de tratamientos.

En salud (y más en tiempos de pandemia) suele haber mucha incertidumbre, miedo y ansiedad, por lo que publicar noticias anunciando una cura, tratamiento o vacuna puede generar falsas expectativas en la población. Por eso, es fundamental indagar siempre en qué etapa está la investigación y explicitarlo en la nota. Si es una investigación en salud, conviene ponerlo lo más arriba posible. En el mismo sentido, hay que evitar títulos sensacionalistas o impactantes y que, en muchos casos, no se condicen con el resto de la nota.

Ejemplo del punto 3.
Ejemplo del punto 3.

4) Tomar recaudos al publicar un contenido proveniente de un artículo científico.

No generalizar: un paper o publicación científica aborda una parte de un área disciplinar, muchas veces limitada no solo a la amplitud del muestreo, sino también al contexto de un determinado lugar/momento/franja etaria/etc. Hay varias cuestiones en torno a esto:

  • Los tiempos de la ciencia no son los tiempos de los medios de comunicación. No solo la ciencia implica desarrollos a largo plazo, sino que además cuando un avance está listo para publicarse a través de un paper, éste debe recorrer un largo camino antes de ser publicado en una revista científica. Uno de esos pasos es la revisión por pares, donde otros colegas cotejan los experimentos realizados y, de ser necesario, devuelven el trabajo con algunas (o muchas) sugerencias para revisar.
  • El problema de los pre-prints: la particularidad de la pandemia por coronavirus es que avanza tan rápido que no da tiempo a que los artículos científicos pasen por esa fase de revisión que demora meses. Por eso, los papers se están subiendo a repositorios y revistas con acceso libre y gratuito (en general hay que pagar para acceder a este contenido), lo cual posibilita que la ciencia avance más rápido y de manera colaborativa, pero también implica tener mucho cuidado con la información que leemos ya que no cuentan con esa revisión por pares tan necesaria. Esto es lo que se conoce como pre-prints. ¿Conviene comunicar este tipo de información en medios de comunicación? Es necesario evaluar la relevancia de comunicar esa noticia. ¿Es realmente importante que el público general conozca este dato o estoy contribuyendo a la desinformación? Si se elige comunicar, aclarar que es una investigación preliminar que más que una evidencia, representa indicios a profundizar.
  • Tener en cuenta que, en el caso de esta pandemia, no hay tantas certezas nuevas todos los días. Además, las evidencias que hay van cambiando sobre la marcha y, por ende, las políticas también. Explicar siempre los motivos de esos cambios, de forma clara y sencilla, para evitar que en la audiencia se generen comportamientos del estilo “un día me dicen una cosa, otro día otra, entonces hago lo que me parezca”. Más allá de este contexto pandémico, en términos generales comunicar ciencia es comunicar procesos e investigaciones en curso, por lo que es más correcto decir/titular con verbos como “científicos trabajan en” o “desarrollan x tratamiento”, para que quede claro que no es algo finalizado que se puede salir a adquirir al mercado de manera inmediata.
  • Aprender a decir “no sé”. A veces es mejor decir que “no se sabe” algo, en vez de dar espacio a teorías que no tienen una evidencia científica que las respalde solo para llenar espacio. Vale también para científicos/as.

5) Aprovechar el contexto para poner en agenda debates respecto a qué ciencia y qué tecnología queremos para el país.

La ciencia es política y comunicarla, también. Ya que los medios de comunicación están poniendo el foco en la comunicación de temas de ciencia y salud a nivel mundial (como pocas veces sucede) es interesante encarar notas sobre política científica, como por qué es importante que los países inviertan en CyT (cuando se desfinanciaron estas áreas, muchos grandes medios no se hicieron eco de esos temas), y quiénes serían los beneficiarios del conocimiento científico que estamos comunicando.

Ejemplo del punto 5.
  • Evitar la comparación con otros países para “reclamar” o “cuestionar” políticas. Cada Estado atraviesa la pandemia con un conjunto de características culturales, políticas, sanitarias, económicas y científicas particulares. Ej.: en vez de dar por sentado que “si Alemania hace testeos masivos y le va bien, nosotros también tenemos que hacerlos”,
    convocar a fuentes expertas locales que expliquen qué es un testeo masivo, qué recursos se necesitan para producirlos, en qué etapas de la pandemia conviene aplicar esta política teniendo en cuenta que son recursos escasos, etc.
  • Priorizar el enfoque regional: contar qué está pasando en otros países de América Latina. Si vamos a comparar, mejor hacerlo a nivel regional, aunque siempre tratando de no generalizar ya que los países latinoamericanos tienen muchas similitudes pero también importantes diferencias. Más allá de esos recaudos, es importante hablar sobre América Latina desde América Latina, en vez de depender de lo que dicen los grandes medios internacionales sobre nuestros países.

6) Contar la ciencia más allá de la salud y la biología.

A lo largo de estas últimas semanas, hemos visto que los noticieros, radios y diarios convocan a infectólogos, virólogos, médicos e investigadores/as de muchas disciplinas de las Ciencias de la Salud y las Naturales. Nos parece importante que puedan compartir sus saberes, pero también debemos enfocar a esta pandemia desde otras perspectivas y disciplinas. Las Ciencias Sociales, Humanidades, el Derecho, la Economía, entre otras, tienen muchas miradas para aportar desde sus espacios de producción de conocimiento. A la vez, convocar a científicos/as de estas otras áreas puede colaborar a ampliar y diversificar el concepto de ciencia, sin que esta se limite a una cuestión de batas, laboratorios y tubos de ensayo.

Ejemplo del punto 6.
Ejemplo del punto 6.

7) Tener responsabilidad a la hora de comunicar en Redes Sociales.

Siempre es importante, antes de republicar o compartir algún contenido en alguna red social, asegurarse que la fuente sea confiable (fuentes oficiales, colegas que sabemos que chequean sus fuentes). En lo posible, se recomienda siempre difundir argumentos, no opiniones. En muchos casos, actores sociales de diversas áreas (periodistas, empresarios, políticos que no pertenecen al Gobierno, etc) han manifestado su opinión respecto a temas complejos (duración de la cuarentena, necesidad de testeos masivos, etc) sin basarse en ningún de evidencia científica y sin ser expertos en el tema. Replicar o compartir este tipo de formulaciones contribuye de manera significativa a la infodemia. También es contraproducente difundir teorías de conspiración que no tiene ningún tipo de sustento ni de pruebas (como que el virus es sintético y se “creó” en un laboratorio), y que solo buscan el impacto y mayor cantidad de lectores/espectadores, a partir de la difusión de información falsa.

Ejemplo del punto 7.

8) Comunicación científica desde una perspectiva federal.

Muchos medios suelen tener una perspectiva donde toman como eje a CABA y generalizan aspectos y realidades que en otros lugares difieren, muchas veces por completo. Por lo tanto, conviene aclarar a qué región nos estamos refiriendo para que la noticia sirva a una población más amplia. Por ejemplo, la capacidad del sistema sanitario para atender pacientes con coronavirus difiere si es en CABA, el interior de la provincia de Buenos Aires o una provincia del norte. Algo parecido sucede con las actividades de las Universidades: es importante que se divulguen las iniciativas y proyectos investigación de todo el territorio nacional. Esto cuenta para la comunicación científica en general, no sólo para tiempos de pandemia. En este sentido, es útil apoyarse en la información que manejan colegas de otras provincias, para chequear información, asegurarse de no difundir fake news y fortalecer el contenido científico que se publica a nivel país.

Ejemplo punto 8.
Ejemplo del punto 8.

9) No olvidar la dimensión humana.

Nos parece fundamental tener empatía con las personas a quienes les estamos hablando. Tanto los destinatarios de nuestro mensaje como aquellos sobre quienes comunicamos son personas, no números ni sólo cifras. En este sentido, recomendamos:

  • No difundir (ni exigir que se difunda) nombres de fallecidos. Hablar de forma respetuosa de las personas que tienen o pueden tener la enfermedad, evitando adjetivaciones que conduzcan a la discriminación o juicios de valor.
  • Evitar adjetivar: dramático panorama, desoladora historia, trágica situación. Esto vale para el periodismo en general pero en estos casos puede generar un efecto más negativo aún en el estado de ánimo. Tampoco se debe adjetivar al virus por su procedencia. El virus no tiene nacionalidad; adjudicarle una implica discriminación y podría alentar una xenofobia en el público que nos lee o nos escucha.

10) La Ciencia y la Salud no se limitan al Coronavirus.

La pandemia generada por el COVID-19 ha monopolizado en estas últimas semanas la agenda de una manera pocas veces vista en el siglo XXI. Y si bien es importante el tratamiento científico y tecnológico respecto al coronavirus, no debemos dejar de lado otras problemáticas sobre ciencia y salud igual de importantes para la región. Actualmente, problemáticas como el Dengue, el Sarampión, el Chagas, la falta de acceso al agua potable y un largo etcétera están quedando invisibilizadas. Incluso cuando se trata de temáticas que llevan afectando largo tiempo a nuestro país y países vecinos. Como periodistas y comunicadores científicos, debemos seguir cubriendo estos y otros temas.

Recomendaciones generales:

Algunas recomendaciones para identificar fake news y combatir la infodemia:

*¿De dónde proviene la noticia que estoy leyendo/escuchando/viendo?

-Identificar el/la autor/a y el medio.

*¿Qué fuentes consulta el medio/autor del mensaje para decir lo que dice?

-Si es un mensaje de Whatsapp, la primera regla es: desconfiá. Es el campo donde las fake news ganan por goleada.

Fuentes confiables:

*Hay medios alternativos que cubren bien y no tienen tantos intereses detrás como los grandes medios.

*Hay cuentas en redes (especialmente Twitter) de gente que informa de manera seria y responsable. Científicxs, médicxs, periodistas especializados en ciencia y salud. Recomendamos en particular dos cuentas de Twitter integradas por científicos/as de diversas áreas:

  • Ciencia Anti Fake news (Cuenta en Twitter: @anti__fakenews). Grupo de jóvenes científicos comprometidos con un proyecto autogestivo de chequeo de información. Contribuyen de manera oficial en el contenido científico de la plataforma «Confiar»: http://www.telam.com.ar/infodemia.
  • Coronaconsultas (Cuenta en Twitter: @CoronaConsultas). Grupo de científicos/as del CONICET y de universidades nacionales organizado por el investigador Fabricio Ballarini que resuelven dudas colectivas de manera simple y clara.
  • También recomendamos el libro Pensar con otros. Una guía de supervivencia en tiempos de posverdad, de Guadalupe Nogués, editado por El gato y la caja. Está online gratis y se puede descargar acá: https://elgatoylacaja.com.ar/pensar-con-otros/indice/

A raíz de estos últimos ejemplos (y de muchos más, a lo largo de estos últimos años) es que nos parece importante resaltar que la comunicación de la ciencia no está sólo en manos de los periodistas, sino también de los mismos científicos/as. A través de distintas herramientas (programas de televisión, redes sociales personales, sitios web, stand up científico, podscast, teatro científico y un largo etc.), la comunidad científica comprende la importancia de divulgar los contenidos de sus disciplinas y apelan a recursos narrativos de gran interés e impacto entre el público. Consideramos que la relación entre el/la divulgador/a científico/a y el periodismo científico NO es de competencia; cuánto más fluido sea este vínculo, más se fortalecerá la comunicación científica en general y se reducirá, de forma significativa, la cantidad de errores. En resumen, una eficaz forma de combatir la infodemia.

*Nadia Luna es Licenciada en Comunicación Social (UNLaM) y periodista de Agencia TSS, agencia de noticias científicas de la Universidad Nacional de San Martín. Nicolás Camargo Lescano es periodista de la Agencia CTyS, agencia de noticias científicas de la Universidad Nacional de La Matanza. Ambos son integrantes de la Red EsPeCie.

Contacto: nadialuna88@gmail.com y camargolescano@hotmail.com

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